Exprimo mi paupérrima capacidad de escribir poesía 2.0

Vale, mi romance sí estaba del todo mal. Absolutamente todo mal. Para no empezar uno desde cero, puesto que el tema del romance sí me gustó, decidí pulirlo hasta lograr conseguir lo siguiente —el cual aún considero no está al cien por ciento, pero mejor que el anterior sí—.

PIEDAD


Y sin dignarse a mostrar, 
en la oscuridad plena,
estaba él, dentro del lecho;
sol ignorante en flojera.
Yo, con mortificación,
imploré a la luna bella
que la aflicción abusiva
de mí desapareciera.
¡Oh, hermanito mío!, grité,
él se acercó cantándome:
«Tranquila, en amar no hay reglas,
no te critiques feroz,
dejad de llorar y enfrenta,
corred a sus brazos fieles,
dulce tu intención ya cuenta.
que nadie siga tus pasos,
para que olvides tu pena».
El canto de la lechuza,
mi caminar sin espera,
indicada a dedicar, 
una suave melodía crean.
Cerca ya de su morada,
corro para llegar a ella,
mas estaba con dolor
toda la morada llena.
Me dejo caer a su lado
y acaricio su tez muerta
por piedad le ruego al cielo,
que hoy descansar yo pueda.


Uno que otro verso sentí quedó o muy forzado o carente de sentido. Aunque ya está más apegado a un romance que el texto que anteriormente había escrito en Exprimo mi paupérrima capacidad de escribir poesía. Redordándoles de qué trataba; habían dos mujeres que se amaban, pero no las dejaban amarse, así que una está llorando pidiendo al Cielo dejar de sufrir, su hermano la aconseja que luche por su amada, pero cuando llega a casa de la mujer, ella ya se había quitado la vida.

¡Nos seguimos leyendo!

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